Sinopsis

Suponian los Romanos que los sueños verdaderos salían por una puerta de cuerno, los falsos por una puerta de marfil, y que el laurel inspiraba los sueños de la inmortalidad. Mi sueño ha entrado por la puerta de una prosáica almohada, pero me ha ofrecido una cosa más grande que la inmortalidad: la felicidad de un momento, cuyo recuerdo indeleble é inefable vivirá en mi corazón con más fuerza que el recuerdo de las más bellas realidades de mi vida. Dicho esto, vamos al cuento soñado, ó al sueño contado, que ambas cosas pueden ser.

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